El castillo-palacio por excelencia. Esto es, seguramente, lo que a uno le viene a la mente cuando oye el nombre de este famoso pueblo navarro. Pero por difícil que parezca, Olite-Erriberri contiene otros atractivos a la altura de su bien conservado tesoro. Como su casco antiguo amurallado, sus nobles caserones o su saber hacer vinícola
ALGUNOS DATOS DEL PUEBLO
Habitantes3927
Superficie83,20 km2
GentilicioOlitense
Webwww.olite.es

ESPECIAL Por SU ENCANTO

A orillas del río Cidacos, asombra por su encanto tan especial y por la historia que emana de cada uno de sus rincones. Enamoró a los reyes del Reino de Navarra durante la Edad Media y lo convirtieron en su residencia. Resulta imposible no quedar prendado de su majestuoso castillo-palacio, con su inconfundible silueta. Un recorrido por sus calles permiten pasear al abrigo de caserones de piedra y espléndidas iglesias como la de Santa María La Real, además de descubrir el recinto amurallado romano o su museo del vino.

ESPECIAL POR SU ALMA

Conocer Olite-Erriberri es una experiencia inolvidable también gracias a sus gentes. Los vecinos de este majestuoso pueblo tienen una sensibilidad especial que les empuja a participar en las iniciativas más solidarias. Como el Banco de Alimentos, con el que se implican sin dudar, o con la creación de un huerto urbano, que tiene la finalidad de aprovisionar de verduras a quien más lo necesite.